Polo, siempre ligado a una alta clase social

El polo, a pesar de ser uno de los deportes más antiguos del mundo, siempre ha estado ligado a una clase social alta siendo un deporte de realeza o de ricos y para nada masivo. Por lo menos en Chile la realidad de este deporte sigue siendo la misma considerando que los costos de practicar esta disciplina pueden llegar a ascender a un millón quinientos mil pesos mensuales. Sin embargo, la accesibilidad del polo varía entre países, de esta forma tenemos a un polo argentino que cuenta con variadas escuelas que buscan masificar este deporte o por lo menos hacerlo alcanzable a familias de clase media. Esto se hace a través de escuelas que cuentan con clases para todos los niveles y que además proveen al alumno de los materiales necesarios para practicar este deporte lo cual es una gran ayuda considerando que mínimo se necesitan ocho caballos diferentes por cada partido de polo.

Se sabe que jugar al polo es de cierta forma, como si estuvieras invirtiendo en la bolsa, es algo quemuy pocos hacen, pero los costos y beneficios que trae a futuro son similares a esta práctica.

Otra forma en que el polo se ha abierto a otras clases sociales es mediante el turismo. Tanto en Argentina como en otros países, existen escuelas o clubes de polo que ofrecen clases a turistas tanto nacionales como extranjeros. De esta forma se busca acercar el deporte a la gente que mayoritariamente desconoce el polo. En Jamaica pasa algo muy similar al intentar acercar a turistas al polo e incluso prescindir de grandes auspiciadores, llamando de esta forma a conectar tanto a turistas como a lugareños alrededor de este deporte. A pesar de que en ninguna parte del mundo el polo es un deporte barato, se ha abierto más a la gente de alguna u otra forma. Algo a destacar es que en países como Jamaica se busca hacer del polo algo popular dejando a los cuidadores de caballos entrenar. En Chile la realidad del polo es bastante diferente ya que sigue siendo un deporte enfocado netamente en la clase alta. Existen pocos clubes de polo en Chile y el costo de siquiera afiliarse a un club para poder jugar es tremendamente caro. Un tanto decepcionante si pensamos que nuestro país ha salido dos veces campeón del mundo en polo, la última el año recién pasado.

En Chile por lo bajo se tiene que comenzar con unos ocho millones de pesos para caballos, más gastos mensuales que incluyan a un cuidador, veterinario entre otros gastos generados por el equino. A eso hay que sumarle el valor del equipamiento para cada jugador y qué decir de las clases si es que las necesitas. Sale más económico tener un vehículo último modelo con un buen seguro automotriz. Lo que hay que preguntarse es cómo tener más éxito en este deporte. No es que Chile no sea exitoso, pero aún nos falta mucho para llegar al nivel en el que está por ejemplo Argentina. Puede que la gran diferencia sea las ganas que existen de hacer de este deporte algo más accesible. Para los argentinos el polo es una tradición del país completo, ya no se considera como un producto importado desde el extranjero. Tanto ha llegado el fanatismo argentino por este deporte que incluso una de las mejores razas de caballos para el polo es criada en este mismo país. Muy probablemente lo que falta para dominar totalmente este deporte es dejar entrar a todos los posibles talentos que se están desperdiciando por no tener acceso al polo o incluso a la información que este deporte existe. Para ello es necesario acercar esta disciplina a la gente y hacer más alcanzable el equipamiento necesario para practicar este deporte. Basta solamente con tomar de ejemplo a nuestros vecinos y fundar más escuelas de polo que sean capaces de proveer a sus alumnos los materiales necesarios para aprender a jugar. De ahí, no quedaría nada más que esperar para cosechar los frutos de nuestro esfuerzo como país en uno de los deportes más antiguos del mundo.